Trastorno del espectro autista:

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró por unanimidad el 2 de abril como día Mundial de Concienciación sobre el Autismo para poner de relieve la necesidad de ayudar a mejorar las condiciones de vida de los niños, niñas y adultos que sufren este trastorno, y contribuir a la mejora de la calidad de vida de estas personas, para que puedan llevar una vida plena y gratificante como parte integrante de la sociedad El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno del desarrollo que causa dificultades para la socialización, comunicación y comportamiento de por vida. El término "espectro" se refiere al hecho de que algunas personas tienen algunos síntomas leves mientras que otras tienen síntomas graves que los incapacitan. En 2013, los criterios utilizados para diagnosticar el TEA y los nombres de algunos tipos de TEA cambiaron. Los niños que solían ser diagnosticados con un tipo particular de autismo (p. Ej., Síndrome de Asperger) ahora reciben el diagnóstico de "TEA". El TEA se clasifica según el nivel de gravedad y el grado de apoyo necesario para los dos síntomas centrales(problemas con la comunicación social y conductas restringidas y repetitivas). Hay tres niveles: del uno al tres, que reflejan una discapacidad de leve a grave y la necesidad de apoyo.

No está claro cómo o por qué se desarrolla el TEA. El consenso general es que el TEA es un trastorno del desarrollo neurológico que afecta el desarrollo del cerebro y perjudica el desarrollo de las habilidades sociales y de comunicación. Esto, a su vez, conduce a los síntomas típicos del TEA. Los factores ambientales como la exposición a tóxicos antes o después del nacimiento, las complicaciones durante el parto y las infecciones antes del nacimiento pueden ser responsables de un pequeño porcentaje de los casos. En los niños con predisposición genética, los factores ambientales pueden aumentar aún más el riesgo de que el niño desarrolle TEA, pero en la mayoría de los niños se desconoce la causa del TEA. Algunos autores han atribuido el TEA a la exposición a la vacuna (en particular, la vacuna contra el sarampión y el timerosal, un conservante de mercurio utilizado en las vacunas). Sin embargo, la inmensa mayoría de los estudios científicos no apoyan una asociación entre las vacunas y el TEA. El número de niños diagnosticados con TEA ha aumentado desde la década de 1970 y, en particular, desde finales de la década de 1990. No está claro si el aumento está relacionado con cambios en los criterios utilizados para diagnosticar el TEA o si la afección se ha vuelto más común con el tiempo. La mayoría de los expertos están de acuerdo en que una mayor conciencia sobre los TEA y los cambios en la definición de TEA explican gran parte del aparente aumento en la prevalencia de los TEA. Entre 2 y 25 niños de cada 1000 tienen TEA y afecta a más niños que niñas (aproximadamente cuatro niños por cada niña). Aproximadamente del 4 al 14 por ciento de los hermanos de niños con TEA también padecen la afección, pero el riesgo puede ser mayor.

Actualmente en España se estima una prevalencia del 15.4/1000 en niños de edad preescolar y del 10/1000 en escolares, con una relación de 4:1 niño: niña. Existen una serie de condiciones médicas asociadas con el TEA. ● Aproximadamente el 45 por ciento de los niños con TEA tienen discapacidades intelectuales (anteriormente llamado retraso mental).


● Aproximadamente el 30 por ciento de los niños con TEA tienen convulsiones. El riesgo de convulsiones es mayor en personas con discapacidad intelectual más grave.

● Hasta el 25 por ciento de los casos de TEA están asociados con una afección o síndrome médico, como esclerosis tuberosa, síndrome de X frágil, síndrome de Rett, fenilcetonuria, síndrome de alcoholismo fetal o síndrome de Angelman.

Los síntomas del trastorno del espectro autista (TEA) generalmente se reconocen entre los dos y los tres años de edad, aunque pueden estar presentes antes. Por definición, los síntomas deben estar presentes en el desarrollo temprano, pero a veces no son evidentes hasta que el niño es mayor. Los síntomas se agrupan en dos áreas amplias: 1. Dificultades en la comunicación e interacción social 2. Comportamiento, actividades e intereses restringidos y repetitivos.

1.- Dificultades en Comunicación e interacción Social: En aproximadamente dos tercios de los niños con TEA, el primer signo es la falta de habilidades de comunicación a los dos años de edad. Los problemas con la interacción social y la comunicación son la preocupación más común de los padres, lo que a menudo lleva a los padres a buscar atención médica. El niño puede carecer de la capacidad para hablar o comprender y / o puede no mostrar interesen comunicarse. La dificultad o la falta de interacción con la familia y los amigos es una característica del TEA. Los componentes de la interacción social incluyen comportamientos no verbales, relaciones con los compañeros, atención conjunta y reciprocidad social. Las personas con TEA a menudo tienen dificultades para aprender a interactuar con otras personas. Los niños más pequeños pueden tener poco o ningún interés en desarrollar amistades. Es posible que prefieran jugar solos en lugar de jugar con otros, y pueden involucrar a otros en actividades sólo como herramientas o ayudas "mecánicas" (es decir, usar la mano de un padre para obtener un objeto deseado sin hacer contacto visual). Los niños mayores pueden interesarse más en hablar o socializar con otras personas, pero es posible que no comprendan las convenciones sociales o las necesidades de los demás. Por ejemplo, el niño puede continuar hablando sobre un tema de su propio interés sin tener en cuenta los intereses del oyente. Las personas con TEA tienen dificultades para usar e interpretar comportamientos no verbales como el contacto visual, la expresión facial, los gestos y las posturas corporales. Por ejemplo, es posible que un niño no pueda comprender las expresiones faciales asociadas con la ira o la molestia, o puede que no pueda usar el contacto visual o un gesto para indicar un deseo. Durante la infancia, los padres pueden notar que el bebé se resiste a abrazarlo, evita el contacto visual o no abre los brazos antes de que lo levanten; sin embargo, estos comportamientos no son universales. 2.- Alteraciones en la cualidad y rango de los intereses conducta y actividades: ● Conductas estereotipadas que consiste en movimientos corporales repetitivos, como agitar o girar la mano o los dedos, mecerse, balancearse, inclinarse o caminar de puntillas. Estos comportamientos se observan en 37 a 95% de las personas con TEA y comúnmente comienzan durante los años preescolares y suelen durar toda la vida.

● Rutinas o rituales: que pueden ocurrir como parte de la vida diaria, como la necesidad de comer siempre determinados alimentos en un orden específico o de seguir la misma ruta de un lugar a otro sin desviarse. Los cambios en la rutina pueden ser molestos o frustrantes, e incluso hacer que el niño tenga una rabieta o un colapso. ● Intereses restringidos u obsesivos: Los niños más pequeños pueden estar preocupados por objetos o experiencias sensoriales peculiares, como objetos que giran, superficies brillantes, el borde de los objetos, luces, olores u olfatear o lamer objetos que no son alimentos. Los niños mayores pueden estar preocupados por el clima, las fechas, los horarios, los números de teléfono, las matrículas, los personajes de dibujos animados u otros elementos (por ejemplo, dinosaurios, perros, aviones).

● Percepción sensorial peculiar: muchas personas con TEA perciben los sonidos, los gustos o el tacto de manera diferente. Por ejemplo, la persona puede ser demasiado sensible a los niveles normales de ruido o no responder a los ruidos fuertes. El diagnóstico de TEA se realiza evaluando de forma minuciosa la conducta y los procesos psicológicos que están detrás. Los profesionales encargados (psicólogos, psiquiatras, neurólogos) se apoyan en dos manuales donde están recogidos los criterios que son la base del diagnóstico: el DSM (5a Edición, Asociación Americana de Psiquiatría, 2013), la CIE (11a Edición, Organización Mundial de la Salud, 2018). Sólo profesionales altamente cualificados y tras una evaluación exhaustiva de la persona y su contexto pueden realizar un diagnóstico de TEA. Es importante una evaluación integral, por eso es muy recomendable que se realice, además de la evaluación psicológica, también una evaluación de la salud general (que incluya pruebas neurológicas etc.). El TEA acompaña a la persona durante toda su vida; el TEA no “se cura”. Sin embargo, las personas con TEA pueden aprender muchas habilidades en todos los campos que les permitan ir adaptándose a las demandas del entorno en diferente medida. La evolución de cada persona depende de muchos factores. Como ya hemos explicado, las dificultades se presentan de forma muy variable, y éste es uno de los factores que hay que tener en cuenta. Sin embargo, hay otros aspectos que también son muy significativos, por ejemplo, por nombrar algunos, los apoyos con los que la persona pueda contar (la cantidad y la calidad), el tipo de intervención que reciba y si ésta es temprana o no, si hay aspectos neurológicos asociados o no, la implicación de todos los agentes presentes en su vida (profesionales de la educación o la adaptación laboral, de la salud…) y otros aspectos del contexto etc. Sin embargo hay dos aspectos que son esenciales. En primer lugar, las propias características de la persona. No debemos olvidar que el TEA es una parte más de la persona, y que cada persona con TEA o sin él es única, y tiene sus propios sueños, sus metas, sus motivaciones. En segundo, lugar la familia. Todo lo que tiene que ver con la familia (herramientas y estrategias, su bienestar emocional etc.) es un factor muy relevante en la evolución de la persona con TEA. Un diagnóstico de TEA se realiza en base a la conducta, por tanto es importante estar atento y observarla. Existen algunos indicadores que nos pueden hacer sospechar de la posible presencia de un TEA.


En torno a los 12 meses de edad: •No dice palabras sencillas como “mamá” o “papá” •No aprende a usar gestos como saludar o despedirse con la mano. •No señala cosas que le interesan o no las muestra •No responde al nombre o parece no entender cuando se le pide algo sencillo. Entre los 18 y los 30 meses de edad: • No tiene juegos sencillos imaginativos (pe. simular beber de una taza vacía, rodar coches, emitir sonidos sencillos de animales…) • No tiene un repertorio de al menos 6 palabras que usa de forma individual a los 18 meses, ni hace combinaciones de 2 palabras en torno a los 24 meses.

• No imita cosas sencillas que hacen los demás. • No muestra interés de alguna manera por otros niños o por jugar a juegos sencillos con adultos (pe. cucú-tras, aserrín etc.)

• Tiene dificultades para responder a su nombre o mirar a los ojos del adulto. •Hace movimientos peculiares con las manos o el cuerpo. Le molestan sonidos cotidianos. • No señala cosas que le resultan interesantes (o las lleva para enseñarlas) o no responde cuando un adulto le señala cosas a él/ella.

• No parece estar muy atento a las reacciones del adulto (pe. si el adulto se vuelve a mirar algo no se vuelve con él, si pasa algo no está atento a la reacción del adulto etc.) BIBLIOGRAFÍA: 1. Augustyn, Marilyn. «Patienteducation: Autism spectrumdisorder (Beyond the Basics)». Uptodate 29 de marzo de 2020. https://www.uptodate.com/contents/autism-spectrum-disorder-beyond-the-basics?search=auti smo&topicRef=15345&source=see_link. 2. Morales-Hidalgo, Paula, Joana Roigé-Castellví, Carmen Hernández-Martínez, Núria Voltas, y Josefa Canals.«Prevalence and Characteristics of Autism SpectrumDisorder Among Spanish School-Age Children». Journal of Autism and Developmental Disorders 48, n.o 9 (2018): 3176-90. https://doi.org/10.1007/s10803-018-3581-2. 3. Málaga, Ignacio, Raquel Blanco-Lago, Antonio Hedrera-Fernández, Nelly Álvarez-Alvarez, Virginia Ainhoa Oreña-Ansonera, y Mónica Baeza-Velasco. «[Prevalence of autism spectrum disorders in USA, Europe and Spain: coincidences and discrepancies]». Medicina 79, n.o Suppl 1 (2019): 4-9.

4. CDC. «Data and Statistics on Autism Spectrum Disorder | CDC». Centers for Disease Control and Prevention, 25 de septiembre de 2020. https://www.cdc.gov/ncbddd/autism/data.html.


5. Federación Española de Autismo. «FESPAU | Primeras preguntas». Accedido 7 de marzo de 2021. https://fespau.es/tea/primeras-preguntas/.


6. Nations, United. «Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo| Naciones Unidas».United Nations. Accedido 7 de marzo de 2021.

https://www.un.org/es/observances/autism-day.



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