Sarampión: síntomas, riesgos y la importancia de la prevención

El sarampión es una enfermedad vírica extremadamente contagiosa que, aunque hoy en día es prevenible gracias a la vacunación, continúa suponiendo un riesgo cuando existen bolsas de población no inmunizada. En los últimos años se han detectado casos importados y brotes asociados, lo que refuerza la necesidad de mantener una vigilancia activa.

La enfermedad suele comenzar con fiebre elevada acompañada de tos, secreción nasal y conjuntivitis. A estos síntomas iniciales se añaden el cansancio, las molestias musculares y la sensibilidad a la luz. Uno de los signos más característicos son las manchas de Koplik, pequeñas lesiones blanquecinas que aparecen en el interior de la boca. Posteriormente se desarrolla el exantema, que se inicia en la cara y se extiende al resto del cuerpo.

El diagnóstico del sarampión corresponde siempre al pediatra. Ante cualquier sospecha clínica es imprescindible la valoración médica para confirmar el caso y establecer las medidas necesarias de aislamiento y seguimiento.

Aunque muchas personas se recuperan sin secuelas, el sarampión puede dar lugar a complicaciones. Entre las más frecuentes se encuentran la otitis media, la diarrea y la neumonía. En situaciones menos habituales pueden aparecer complicaciones neurológicas graves, como la encefalitis, o de evolución tardía, como la panencefalitis esclerosante subaguda.

El contagio se produce principalmente por vía aérea, a través de gotitas respiratorias, y el virus puede permanecer en el ambiente durante horas. El periodo de mayor riesgo de transmisión abarca desde varios días antes de la aparición del sarpullido hasta varios días después, por lo que es fundamental extremar las precauciones con personas no vacunadas.

No existe un tratamiento antiviral específico frente al sarampión. El abordaje es sintomático y los antibióticos solo se emplean si surgen infecciones bacterianas asociadas.

La vacunación es segura y altamente eficaz. La vacuna triple vírica se administra en dos dosis durante la infancia y ofrece una protección elevada. Además, se recomienda revisar el estado vacunal de adolescentes y adultos que no tengan confirmación de haber recibido ambas dosis. La prevención mediante la vacunación no solo protege a quien la recibe, sino que contribuye a proteger a toda la comunidad.

¡Felices fiestas!

¡Felices fiestas!

Desde la Sociedad Canaria de Pediatría de Las Palmas queremos desear a todos nuestros socios y socias unas Felices Fiestas, llenas de salud, descanso y momentos con nuestros seres queridos. Gracias por vuestro compromiso y dedicación durante todo el año.

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